27 de mayo de 2010

Un ratico en el Disparate

La semana pasada en la peña 'El Disparate'

Hay que pasar la lonja. Hay allí un barracón, el 322, donde los hombres echan artes por la tarde en la puerta y adentro se escucha carnaval. Estás rodeado de mar, a un lado y a otro, estás en el puerto pesquero, cerca del faro verde que daba nombre a otra peña que creo que ha cerrado. Allí están variopintos almerienses, parados los más, por la crisis, tú sabes. Jesús Luque trae un pasodoble en Mi -y todo lo que le sigue- para una chirigota y Raúl Redondo repasa el cuplé con El Mori mientras Guille y El Marchoso se cuentan cosas. Descripción breve para fotografía rápida; el título de esta entrada no podía ser menos. O más.

28 de enero de 2008

Pepe "El Moco" en otro escenario

La sonrisa de este Carnaval tiene muchos huecos en su dentadura. Por eso, como siempre era tema recurrente la boca de Pepe El Moco, ahora es palpable su ausencia. Estamos en pleno concurso y se echa en falta la elegancia personal y diferente de alguien a quien la fiesta le manaba poro a poro por su cuerpo disfrazado. En el patio de butacas no se le ve aparecer. Ahora sigue el concurso desde el Paraíso.

En 2006 volvió a cantar porque Pepe Chiquero y Paco López (otrora rivales) subieron de la mano a un pregón y detrás fueron glorias de un carnaval que casi ni conocemos. Diferentes generaciones en la foto para lo mismo una madrugadora jornada tras larga noche de semifinales.

27 de agosto de 2006

Vivo entre dos amores. La Virgen del Mar

Salió un año en carnaval una comparsa que cantó un pasodoble muy bonito. Contaba la historia de unos piratas se veían obligados a escoger entre uno de los dos amores con que, hasta entonces, habían venido disfrutando de la vida: a una le regalan flores y diamantes, la otra les espera, una les proteje, la otra les quiere... Una le da tesoros, a la otra engañan hasta que en su barco se van en busca de amantes...

El caso es que esta interesante letra -como todo el carnaval- pasó totalmente desapercibida para muchos sectores de la sociedad cuando encierra toda la razón que esconde parte del secreto de por qué Almería no termina de volcarse con la patrona ni 500 años después de su "aparición" ni 200 de su "decretazo". A ver si va a ser cierto aquello de que no hay peor sordo que el que no quiere oir.