24 de noviembre de 2010

Real Madrid - Ajax de Amsterdam (Liga de campeones)

Mourinho dirigiendo al equipo. AP

Jugaba el Real Madrid contra el Ajax de Amsterdam allí, en Holanda, ya sin mucho que jugarse uno y con algunas opciones el otro. Lo que pasa es que este planteamiento se ha quedado antiguo esta temporada y el Madrid pega bocaos hasta hoy (por el día del partido). Así que Mourinho ha sacado espoleado un equipo de jugadores raro porque uno ya ni se acordaba de cuando el Madrid era, además, banquillo. Hoy lo fue y se trajo un 0 a 4 por aquello del protocolo. Qué buenos Lass Diarra y Pedro León, oye. Y todo. Benzema en labores defensivas que esas cosas a los que no sabemos de fútbol nos encantan. El Real Madrid haciendo un fútbol-fútbol, a la vejez. ¿Y lo que tira a puerta? Esto siempre lo digo pero es que aún me sigue llamando la atención; cómo lo obvio convierte en extraordinario el juego de mi equipo.

Y en esas Mourinho trabajando como pocos entrenadores trabajan, explotando recursos y sabiendo que los partidos no sólo los ganan los once, ni siquiera en el terreno de juego sino en todos los frentes abertos que tiene una victoria. El primer tiempo sobre todo fue de mucho correr, que iban de un lado a otro y yo los veía pero las ocasiones sólo las creaba el Real Madrid y encima se inventó cuatro goles en la hora y media de presión fácil y física a la que sometió a un Ajax bonito y valiente pero aún verde que se prestó al espectáculo. La defensa no fue la de otras veces como el Madrd no fue el de otras veces, en el titular que saltó al césped, digo. Pero el partido estaba muy bonito en la primera parte y luego en la segunda. Hacía mucho frío, decían los comentaristas y hablaban de las estufas, que las comparaban con las del Santiago Bernabeu pero aquí salimos perdiendo porque allí había más. Los goles, mientras, fueron bonitos el de Benzema a pase inesperado y generoso de Özil, el de Arbeloa cuando ni el portero local (Stekelenburg) ni Arbeloa se lo esperaban y los dos de Cristiano Ronaldo (el último de penalti). Y luego, claro, el interés de la jugada calculada de Mourinho cuyas órdenes ahora estudia la UEFA como si Mourinho no spuiera lo que podía o no podía hacer. Ay, ilusoso, los de los trajes. Así que Ramos y Alonso expulsados y libres de pecado para cuando comience la competición. Ayer y el partido que queda se confirmó el trámite de esta fase previa en la que equipos que no están ni para jugar la copa de Ferias se sacan su dinerillo. Y la UEFA más, claro. Si no, de qué.

7 de noviembre de 2010

Almería - Sporting de Gijón (10ª jornada)

Camino del estadio. El salvonconducto en la mano y las sombras proyectadas

El partido ha comenzado a la hora de los toreros. Aunque ahora los toreros cobrán más y torean más tarde. Así que el poema de Lorca, además de manido se me ha quedado obsoleto. Pero el pitido inicial del partido que he ido a ver le sirve, por ejemplo. El Almería recibía aquí al Real Sporting de Gijón y yo he ido acompañado de la figura paterna a rememorar otros tiempos aunque en otro campo. He aprovechado y he acudido por vez primera al estadio de los Juegos del Mediterráneo que está muy bien pero está muy mal. Lo único bueno es la megafonía, que se entiende al que habla. Pero como el Franco Navarro nada. El caso es que en la 78-79 el Sporting también empató a uno aquí, o eso me contaba mi padre por el camino. O eso creía recordar. Hablábamos de eso y otras cosas mientras entrábamos por la puerta que tiene un 2 pintado y nos hemos sentado en Tribuna baja, creo que se llama. Allí estaban unos del Sporting que se ve que no tienen bastante con aburrirse en Gijón que van por España aburriéndose en campos de mala muerte donde, eso sí, les clavan quince mil pesetitas de las de antes por aburrimiento.

Lo mejor del partido ha sido que los dos goles que se han marcado han sido en la portería que teníamos más cerca y han sido bonitos. Insuficientes también, que todo hay que decirlo. Y al final los dos equipos se han quedado con lo que tenían antes de empezar pero con un puntito más cada uno que no se si sirve para algo. Para algo servirá, ha dicho luego mi madre, cuando le hemos contado el partido en casa, tan positiva ella siempre para las cosas de los demás. También le he dicho que mucha tarjeta me ha parecido a mí para tan poco partido y mucha posesión del Almería en la primera parte. Luego en la segunda el Sporting se ha crecido y cuando el Almería ha querido hacer como que hacía algo ya no había tiempo ni para eso así que equitativo reparto de migajas en la zona medio-baja de la tabla. Luego ha preguntado si ha habido alguien lesionado y si mi padre había gritado mucho pero el partido no ha dado de sí ni para eso.

12 de octubre de 2010

Escocia - España (clasificación Eurocopa 2012)

Llorente tras marcar el tercer gol. GETTY

Menos mal que tenemos la estrella bien trincá ya sobre el escudo que si no nos la iba a soplar a la contra cualquier equipito. A España se le tiene un miedo raro, que es como tenerle algo de miedo a algo pero poco, ¿eh? Tampoco mucho. Nos juegan los equipos a oscuras, con el miedo habitual a la noche y de repente te sale un veloz jugador que saca una cerilla y ve que no hay monstruos o fantasmas. Y lo que le dura la cerilla al iluminado a España se la lían. Que nos empujan y nos meten goles y el miedo a nosotros así, al sacudírselo los otros. Luego del Bosque se pone de pie una hora después de empezado el partido, se moja los dedos y apaga la cerilla hoy del escocés, acierta con los cambios y termina ganando. Pero con el miedo nosotros y siempre los otros, derrotados, sí, pero con esa sensación de no haber sido para tanto (Paraguay en el Mundial, en la memoria). Menos mal que ya aquello lo ganamos y se nos cayó lo del complejo y ya podemos dormir tranquilos, que la estrella está bien osida o como la hayan pegado a la camiseta. Si tendrá mundiales Uruguay y ¿quién teme a Uruguay? Pues España es un poco así pero no tanto. ¿Quién teme a España? Todos y nadie. Para ganarle a España parece que basta con encender una cerilla o confiar en que haya luna llena la noche del partido. Y con esa sensación le ha jugado Escocia a una selección patria que no es capaz de casi nada y lo es de todo. Siempre hay una excusa y alguna algún día será verdad pero algo no va bien cuando España tiene que tirar once veces para meter tres goles y a Escocia le bastan dos tiros entre los tres palos para sus dos golitos. Estadísticas del partido aquí.

El resumen del mismo ha sido la ansiedad en Villa, el CR7 o 9 de la España que todo lo tira y poco mete. Villa anda con la lista en los talones, con los antes de empezar 43 goles como 43 eslabones de una pesada cadena. Haciendo su jugada de siempre, eso no cambia pero es árbol que no da frutos. Menos mal que la sequía le vino después de Sudáfrica. Lo mismo eso le da una liga al Madrid. Vaya usted a saber. Luego, en el campo, Iniesta en la banda, Xabi Alonso por allí que se llevó una patadita a lo De Jong pero menos y ese entretenimiento de partido mediocre, de mucha posesión y los rugidos de los autóctonos a la primera carrera. Para carreras Ramos, que sube con la alegría propia que gastan los tiesos y trabajan los vagos. Qué mala suerte la de Piqué que para un día que no sangra, marca en casa. España ha ganado 2 a 3 después de que Llorente ni sudara para darnos la victoria entrando, rematando y marcando ¡con el pie! y a Casillas le han metido los dos balones que tenía que parar. Un despropósito que nos lleva un poquito más lejos. Poco más. Yo es que como no entiendo de fútbol no sé qué más decir.

3 de octubre de 2010

Valencia - Athletic de Bilbao (6ª jornada)

Soldado felicita a Aduriz tras su gol al Bilbao. AP

Al Valencia un tal Chicharito decían los periódicos que le había despertado y me parecía interesante ver cómo reaccionaba Unay Emery en forma de sus once jugadores al primero de los palos que se va a llevar esta temporada. Enfrente un Bilbao desaparecido o inexistente o impotente. Le salió correoso el líder y en pocos minutos la cosa se veía que iba a terminar siendo un gol bonito que llegó. Se interna el 9 por la banda derecha, hace una pared con el 19 y recibe patadas y de todo, que casi se cae pero sigue, llega hasta la línea de fondo, pica la pelota por encima del portero bilbaíno que acaricia la perilla del T90 de Nike y el 11 del Valencia, que tiene apellido como de ser del Bilbao y no al revés, remata de cabeza. Javi Martínez, que tiene nombre como de ser del Valencia y no al revés aún sigue por el suelo y el resto de la multitudinaria defensa vascongada casi que también. Luego dejé de prestarle mucha atención al partido. Al parecer los leones rugieron y su melena le dio jindama a los blancos que se fueron para casa pero, como pasa cuando pasan estas cosas, al Valencia se le ocurrió meter otro gol casi al final. Vaya, con el 2 a 0 en el marcador, todo cumplido y los visitantes que marcan. Al final un resultado que pinta mejor de lo que me pareció a mí que pintaba el partido. Ya digo que no le presté mucha atención. Hubio cambios, de eso sí me di cuenta y Caparrós acertó con los suyos (aunque hablar de acierto tras la derrota suena raro). Al final el líder sigue siendo líder y empieza a ganar los partidos por serlo y poco más. Otro Valencia en la tabla ayer no gana, fijo.

22 de septiembre de 2010

Real Sociedad - Real Madrid (3ª jornada)

Cristiano Ronaldo pugna por el balón con Rivas y Xabi Prieto. GETTY

Como anillo deformado el centro del huracán madridista ha sido esta jornada una nueva victoria en Anoeta (Atocha siempre en la memoria). El partido ha sido malo o feo o yo me he aburrido porque no entiendo de fútbol. Los jugadores blancos, hoy negros, tirando a puerta sin peligro. Al parecer desde que Mourinho compra chicles en los quioscos de la Castellana el Real Madrid le da algo de trabajo a los porteros rivales. Esto que es de sentido común se ve que no era así en otras temporadas pretéritas, meses ha. Ahora sólo falta que los porteros trabajen recogiendo balones dentro de las porterías. Tamudo sí le dio trabajo a Iker. Tamudo marcó y falló. O al revés, que creo que es más feliz y verídico. Higuaín, por su parte, recíporca e inversa presencia, falló y falló. Luego cuando lo cambiaron lo que vi fue en sus breves estadísticas que no tiró ni una sola vez a portería. El que sí tiró mucho fue C. Ronaldo que por tirar, se tiraba hasta al suelo. El hombre corría por una banda por la que también corría el morenito Marcelo que tiene una cara de juerguista que se la pisa y por eso mejor corrían los de la Real Sociedad. Lo que pasa es que la Real es un equipo peor que el Real. Esas cosas se notan en los fallos delante. No gana el que mete más goles como persiste en el error la creencia popular sino al que le meten menos goles y esta vez al Madrid la Real le dejó de meter unos cuantos. No es que fueran muchos pero qué simpáticos los fallos fueron, por hacer la frase antigua. Y, claro, la chepa de Pepe está abultada de sueldos y los balones aunque sea entran. Antes Di María marcó un gol a lo orgulloso madridista que ninguno nos esperábamos. Luego la Real Sociedad hizo como que le apretaba las clavijas al Madrid pero los blancos, hoy negros, se acordaban del partido que jugaron el miércoles contra el Ajax y se dejaban en la retina el placer y el juego. Entró Benzema, eso sí, que no sé si hizo algo. Yo ya no estaba mirando. Tenía lo interesante que pasaba en una esquina de la pantalla —1 a 2—: el resultado.

13 de septiembre de 2010

Athletic Club de Bilbao - Atlético de Madrid (2ª jornada)

Kun Agüero ante Susaeta. AFP

Segunda jornada de liga, yo delante del televisor, y ha ganado el Atleti de los aviones al Athletic de los leones por un gol de diferencia, 2 a 1, en un partido con martillo, golpeando las camisetas antiguas de rayas rojas la portería del niñito rubio De Gea del que decían los comentaristas de La Sexta que está llamado a ser el sucesor de Casillas. Pero De Gea no se ha asustado mucho. Como si los leones rugieran detrás de una jaula defensiva bien trenzada por Quique Sánchez Flores tan moreno él. La defensa quería hacerse raya en la frontal, muy lejos de ella, para que Llorente estuviera con ellos tan lejos, reduciéndole. Así que Fernando ha hecho poco. En realidad ha hecho mucho llevando tantas veces el cántaro a la fuente que al final se le ha roto con gol de delantero antiguo. La de balones que hacen fútbol de toda la vida bombeando al área los laterales del Athletic. Había por ahí un 3, decían, que posiblemente fuera el 3 que esta década le hacía falta ver correr a San Mamés. Luego Toquero mira que lo intentaba que incluso hacía brazo prolongación capilar por intentar rematar de cabeza pero ni con esas. Fue una de una serie de amarillas que se vieron durante el partido del mucho correr y el más rugir de la grada.

Partido intenso, de mucho correr, como digo, mucho gritar y de entrarse bien entrado, mandando a algún que otro jugador al vestuario antes de tiempo. Como tiene que ser. De manos, de tarjetas, de faltas, de correr peligro la integridad física de Undiano Mallenco. De un fútbol que afortunadamente no se pierde, de dos estilos o de uno que a veces fueron dos. Un Atleti controlando el balón primero y luego al contragolpe. Y luego sin querer jugar, directamente. El Ahtletic, por su parte, venga a correr. Y balón al área. Y otro. Y otro. La verdad es que inquietaban poco pero luego me entero de lo que le pasaba a Toquero, que llegaba lesionado y el otro sin minutos. Me gusta el Athletic impetuoso, esa afición española casi con caspa aunque eso de España escueza. Salían pancartas de esas del reagrupamiento de los terroristas presos como champiñones. Como en la Vuelta o en el Tour. Luego, el Atlético de Madrid, jugando de azul, fue poco, en realidad. O a mí me lo pareció. Pero rentabilizó la cosa. Tanto que el primer gol me gustó. Qué peligro tiene el Kun, que encima es generoso. Y Forlán venga a meter goles. Luego llegó el cambio que no lo fue pero como si lo fuera y salió el Kun para que entrara Muniain y parecía que había más peligro. Rugía el viejo campo y venga, otra vez. El Atleti allí sabiéndose ante rival ineficaz soportando el chaparrón que no fue para tanto. El Athletic ha jugado a lo Gurpegui a saco, penal que casi es y Caparrós, como siempre, impresentable. Fútbol en estado puro.

19 de mayo de 2010

A propósito de la final de hoy


A Fernando, a Basilio y al Jerez, al primo Juan, a Francisco,
a Agustín y a Agustín, siete sevillitas de postín.


Kanouté, Agüero y Zokora, esta noche, en la final de la copa del Rey. REUTERS

La crónica futbolística, épica monetaria del entretenimiento patrio más sano que los toros no es lo mio. Yo de fútbol no sé, me guío por instinto. Como uno que yo me sé que dice que la pega del fútbol es el empirismo que parece mover todo el entramado de clubes y decisiones técnicas. Yo sé que lo decía por llevarle la contraria a una tía que yo tenía en Madrid y que tomaba las decisiones de manera drástica ante la vida, cortando por lo sano, por lo enfermo y por donde tuviera que cortar. Aquella tía mía veía el fútbol con su difunto esposo desconociendo todo lo que había ocurrido antes y no digamos ya después del partido. Era inmisericorde, tremendamente injusta, visceral y cáustica a un tiempo, analfabeta, eso sí, de las claves que rigen aquello que presenciaba y no entendía. Aquella ignorancia la empujaba en su casa de Madrid a tomar decisiones importantes; lo mismo cambiaba al mejor jugador del equipo porque desconocía precisamente toda su trayectoria y sólo había visto los dos fallos garrafales como los de Assunção esta noche que encumbraba al más tonto y torpe que se encontraba una flauta, soplaba y sonaba como Zokora. Por cierto, lo que me ha gustado a mi Didier Zokora esta noche, oye.

A mi los jugadores del Sevilla me han gustado. Salvo Negredo, que le ha venido la cosa un poco grande y se acaba de bajar del avión de los preseleccionados para Sudáfrica. Yo hoy he visto el partido como lo habría hecho aquella tía mía. Una final de la copa del Rey sin Rey, todo hay que decirlo, que está ausente el hombre. Unos corrían más, otros corrían menos, bien el árbitro, tangana, entradas fuertes, payasos sobre el cesped (Reyes no eres malo tú ni nada) y al final del partido cambio de canal. Supongo que las celebraciones habrán sido tópicas a rabiar: jugadores corriendo y deslizándose boca abajo sobre el cesped hacia el fondo y luego dando saltos en círculo y moviendo los brazos, primero uno, luego el otro, mientras repiten entre risas lo que vocean los de las gradas. Lo del fútbol tiene mucho de borrego. Por eso cuando se sigue al que destaca. Estaba pensando en José Guardiola pero yo veía a Enrique Sánchez que a veces es un Guardiolilla de tres al cuarto. Qué vergüenza daba escucharlo habar de sus jugadores tras ganar la Liga Europa de milagro como lo hacía Guardiola de los suyos después de ganar seis títulos en una misma temporada. Quique, tenía que hablar como se viste: normal, que cuando repite las cosas que dice el catalán se le nota en la boca un eco de palabras que no son suyas. Y Quique que sea Quique, coño. Aunque estupendo lo que ha hecho con este Atleti, que mira que es malo, por Dios. Pero, míralo, ahí, en dos finales y ganando una europea. A saber cuánto de culpa/mérito tendrá el primo de Rosarillo pero míralo, ahí. Como al del Sevilla, que no sé ni cómo se llama pero también me cae bien ese entrenador. Seguro que lo habrán manteado, es lo típico. Yo lo he visto hoy por vez primera. Y al final entre pitos y la flauta de Zokora no he hecho la crónica del partido. Mejor; ¡si lo he visto empezado!, con una bolsa de patatas de esas a las que les han restregado un jamón para que sepan. Por circunstancias familiares media primera parte me la he pasado en el portal leyendo las fantasmadas de Joselito y Esplá en una entrevista así que llegaba con ganas de cachondeo al sofá y con el ánimo dispuesto a llevarse una alegría de mediocridad atlética. Pero no ha sido así. Qué malo es el Atleti, por Dios. El Sevilla se ha llevado el partido merecidamente y se ha llevado una copa que ha ganado tras eliminar a otros equipos. Enfrente tenían diez colchones que han apretado un poco por vergüenza torera y un gran portero. En realidad grandes los dos polos opuestos en lo cronológico: Palop y de Gea, lo mejor.