9 de julio de 2008

Consecuencias del 29. Un paseo en elefante azul del Rey



No hay nada como ser Rey para saltarse el protocolo. O para aferrarse a él. Hay quien habla del desplante a la Reina durante la final de la Eurocopa en términos protocolarios que, dicen, impide a los Reyes besarse o abrazarse en público. Será que los reyes no pueden entre ellos pero sí con los demás. Y será que ellos no pueden pero sí el heredero con su respectiva, aunque éstos no se pongan de acuerdo para ver por dónde coge Felipe a Letizia . Será porque él no es tan campechano como su padre, justificación, bandera enarbolada y piropo habitual de Juan Carlos I. Lo del protocolo es complicado pero, ya digo, justificaciones habrá. Perdón, pensé que habría pero -supongo que serán cosas de la Casa real- el desplante ha trascendido poco. Aquí tenemos otra consecuencia del 29 o, más bien, la falta de las mismas. La otra fue que lo de predicar con el ejemplo entre los futbolistas sólo es creíble si paga Nike. Si no, mejor no tomarlos como referencia de nada que no sea jugar al fútbol. Y si los futbolistas no son creíbles, los entrenadores, menos que, por norma general, llegaron al convento pasando antes por la cocina. ¿Recuerdan cuando Luis Aragonés decía aquello de ¿pero cómo vamos a ganar la Eurocopa? y luego remataba el pastel como buen cocinero con la guinda de que él era el único que ha de creer en las opciones del equipo "para convencer al resto, nada más"? Seis meses después Aragonés se convertía en el segundo seleccionador que alcanzaba una Eurocopa. ¿Cuánto le debemos? Según Ángel María Villar en Radio Marca, sólo "fue el 5 por ciento del éxito de España en la Eurocopa".

Con el 5% de lo que comieron Bush, Merkel, Brown, Berlusconi, Sarkozy, Fukuda, Harper y Medvedev con sus respectivas parejas en la cena de la cumbre del G8 no se habría solucionado la crisis alimentaria para la que Brasil, México, la India, China y Sudáfrica piden a la ONU su intervención pero sin aquellos 19 platos, ¿a que ahora pensaríamos que los políticos no son tan cínicos como parecen? Pues sí, lo son; no es nada nuevo pero a cada demostración uno se entristece (que no decepciona) un poco más. Pero cínicos son los políticos y cínico el mundo del fútbol. Laporta apela a la mayoría silenciosa (la que no fue a votar, la que no se pronunció) para justificar su permanencia. De ahí a decir que también le apoya el 26% del censo de las pasadas elecciones generales que se abstuvo de participar va un paso y con los votos robados a la izquierda por el PSOE habría que tener en cuenta al partido del elefante azul para entender la crisis de Izquierda Unida. Y todo por culpa de un beso que el Rey no le dio a la Reina. Con lo que habría escrito Rafael de León de todo esto y a mi se me ocurre hablar de porcentajes y mentar al sabio de Hotaleza, ¡ya me vale!